Los problemas en torno a los salideros o fugas de agua son los más comunes en fontanería y suelen ocurrir en las tuberías, en el drenaje del desagüe y en los alrededores de aguas subterráneas.
Pueden aparecer en cualquier vivienda, edificio, vía pública, con distintos tipos de estructuras y en cualquier momento, incluso habiendo pasados ya años desde su instalación.
Las causas más comunes que llegan a originarlas son:
- Contacto continuo con conductos eléctricos o de calefacción sin tener ninguna protección.
- Cuando el tipo de suelo no es compatible con las tuberías, produciendo efectos negativos.
- Corrosión interna provocada por aguas agresivas que llevan a erosionar las tuberías.
- El uso individual de grifos y cisternas también influye, no debe hacerse de forma brusca.
- El tiempo de vida útil de estos accesorios, es conveniente seguir un mantenimiento para así no llegar al desgaste total, y que ocasionen daños innecesarios.
