Cuando nos enfrentamos a una reforma en nuestro hogar en alguna zona donde haya paso de agua, como la cocina o el baño, debemos extremar mucha la precaución y estar atentos ante posibles fugas de agua.
Lo primero que debemos tener claro es saber por dónde pasan las tuberías, es decir, tener a mano el plano de desagües de nuestro hogar, por si tuviésemos que picar alguna pared o suelo, no dañar ninguna cañería. Si vamos a renovar o sustituir el sistema de tuberías o parte del mismo, es conveniente revisar especialmente las juntas y sellarlas de manera correcta, a fin de evitar la más mínima fuga. Y, sobre todo, es imprescindible que realicemos comprobaciones y mediciones antes y después de la reforma para la posible localización de fugas de agua, ya que si nos dejamos atrás alguna esta podría desembocar en graves problemas de humedades en la estructura y la cimentación de nuestro hogar.