Un detector de fugas de agua es uno de los instrumentos más útiles que tienen los profesionales de este tipo de averías a la hora de poder descubrirlo y ponerle solución. Y es que mientras más se tarde en dar con el origen de aquellas, más graves serán los daños que se ocasionen, entre los que se suelen encontrar los siguientes:
- Anegaciones de las estancias donde se ha producido la mencionada fuga de agua.
- Rotura de las tuberías, ante la presión que alcanza el agua.
- Daños de diverso alcance en lo que serían las paredes, los techos o incluso los suelos de los espacios donde se produce la citada pérdida de agua.
- Desperfectos en el mobiliario o en los electrodomésticos que se encuentran situados en las estancias de la vivienda o local donde se ha producido la fuga.
